miércoles, 26 de febrero de 2014

Descripción de "Millones Copy, Yo Quiero Paste"

Un claro ejemplo de novela cuya simple trama los personajes complican cuanto pueden.
Ingredientes para 1 lector/a:
Smartphone extraviado con datos sensibles.
Viejo documento capaz de provocar un conflicto internacional.
Cocinero de éxito al que se le va la olla.
Política al más alto nivel, pero también al más bajo.
Maceración al gusto (vino, cava, champán, cerveza, rooibos...).
Y una buena picada con amor, humor, acción, muchas sorpresas y personajes entrañables, como Eduardo Bunset, el sabio amigo de Jesús, con quien vivirá extraordinarias aventuras en Barcelona, Calatayud y París.

He aquí algunas opiniones que todavía no se han manifestado:

"Realmente me he reído con ella. Me ha hecho gracia salir en una de las escenas" (Miterrand)
"Cuando sea mayor y no tan rico me gustaría escribir como Masaki; o sea, en español" (Mark Zuckerberg)
"Se nos mete a todos en el mismo saco y eso no es bueno para los que están debajo" (Un político)
"Hay un par de párrafos que me gustaría "golpear" con el autor" (Una feminista radical)
"Demasiadas mujeres inteligentes por hombre cuadrado" (Un machista)
"Muy divertida, aunque pienso levantar una queja formal en la embajada por insinuar que el restaurante Maxim's es rancio" (Pierre Cardin)
"La novela está en manos de nuestros abogados para valorar si ha habido maltrato en alguna escena" (Sociedad protectora de gusanos)
"He pasado un buen rato dentro del mal rato que es mi vida" (Un puteado)
Agencia Reuter: La EIC (European Intelligence Community) investiga la descripción de un interrogatorio en la novela "Millones copy, yo quiero paste", por si ha existido algún tipo de filtración o la increíble semejanza con sus métodos de investigación es fortuita.
"He pasado un buen rato dentro del mal rato que es mi vida" (Un español)

EL AUTOR-
El autor nació muy cerca de Tokio, cosmológicamente hablando, y cree, como muchos japoneses, que ese país bien merece una visita en profundidad y no un estereotipo tras otro. Actualmente reside en Barcelona y cuando le entran ganas de oír hablar nipón se acerca hasta alguna de las obras de Gaudí, donde enjambres de turistas orientales disparan sin cesar miles de fotos enfundados en sus kimonos. Por cierto, Gaudí en catalán es un tiempo del verbo "disfrutar", justo lo que Masaki espera que hagan sus lectores.